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Humanizar la ciudad, pacificar el tránsito

La seguridad vial también depende de cambios de criterio en el uso del medio en que se movilice. El carro se ha convertido en el gran protagonista de la ciudad. Desde el desarrollo de la capital con las autopistas que la partieron en dos (norte y sur), tomó más espacio.

La división que ocasionaron las autopistas dieron paso a una cultura, una manera de movilizarse por Caracas desde la “comodidad” del carro particular, que alimentada por la facilidad para comprar vehículos y gasolina económica se hizo un hábito que tomará años cambiar. Así lo ve José Carvajal, periodista y padre de la sección Caracas a Pie, del diario El Nacional (junto a Juancho Pinto),  en la cual relata sus vivencias como peatón y sugiere acciones para conseguir seguridad en las vías.

“Plantearse la posibilidad de moverse en esta ciudad de manera segura, sin tropiezos ni accidentes, tiene que ver con un tema de la cultura de nuestra movilidad, de un modelo en el que el carro es el gran protagonista. Revertir esa cultura o cambiarla es complicado, hay una resistencia que se debe vencer pero no es imposible, y a eso apostamos”, expresa Carvajal.

 9914123-ilustracion-vectorial-de-una-hermosa-mujer-con-bolsas-de-caminar-y-hablar-por-telefonoEl proceso debe enfocarse en “reivindicar la movilidad peatonal”, pues esto implica mejorar la movilidad en transporte público y en bicicleta, porque el que se monta en autobús o en Metro es peatón, incluso el que se mueve en carro también lo es apenas se baja del vehículo. Hacer un trabajo fuerte en materia de transporte público, proteger y recuperar los espacios para caminar sin el abuso de los vehículos y trabajar con las normas que existen pero que nadie cumple, son las tres aristas a trabajar, considera Carvajal.

De ellas se desprenden otras necesidades: hacer respetar los semáforos, el rayado peatonal, tener aceras niveladas y continuas, cruces peatonales junto a semáforos para garantizar que el vehículo se detenga y tenga que dar prioridad al que camina, ubicar las paradas de transporte público cerca de los rayados peatonales, “porque si el paso existe pero no hay condiciones para que cruces de manera segura, no funciona”.

Carvajal comenta: “se dice que los peatones incumplen las normas, que es vulnerable pero a la vez no respeta nada. Esa anarquía del peatón ocurre porque no tiene aceras despejadas, niveladas, rayados ni semáforos con prioridad para ellos, y caminan por la calzada porque sobre la acera está un carro”.

El periodista aclara que crear pasarelas no es una solución. Al contrario estas estructuras atentan contra la movilidad peatonal, contra las personas con discapacidad, adultos mayores, con lesiones y niños, al tener escalones altos y otros detalles que dificultan la movilidad. “La ciudad se llenó de pasarelas para darle prioridad al tránsito vehicular”. Y destaca el caso del bulevar de Sabana Grande, como un buen ejemplo de movilidad peatonal pero aislada. “Es un experimento de lo que debería ser, y una constancia de lo que no es”.

Carvajal también menciona dos aspectos fundamentales para lograr los cambios: gestión municipal y gestión integrada (metropolitana). Las condiciones de las aceras serán mejoradas siempre que actúe el ente local, responsable de su espacio público, mientras que contar con un sistema de transporte público eficiente, de calidad, interconectado, implica el acuerdo entre las alcaldías e instituciones nacionales.

Se debe cambiar la mirada y poner el acento en la persona, tener una ciudad humanizada, amable, que ubique en primer lugar a la gente y no al vehículo, y pacificar el tránsito haciendo cumplir las leyes, para que todos los conductores bajen la velocidad y respeten las normas. Cuando se normalicen todas esas condiciones, va a variar la seguridad peatonal”.

 

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